La Palabra Profética Más Segura

 

2 Pedro 1: 16-21

 

 

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19).

 

Rapto, fin del mundo, Armagedón etc. Son palabras que usted y yo hemos escuchado en días pasados en el transcurso de este 2011. Pero esto no es todo, ¿le dice algo el nombre de William Miller en 1844? ¿O el de Charles Taze Russell en 1914 y 1918? Bien; pues estos son solo algunos ejemplos de lo que sucede con todos aquellos “profetas” que se aventuran a hacer algún anuncio en “el nombre de Dios.” El resultado de sus predicciones termina en duda, temor, burla, fracaso y decepción para sus seguidores, el apóstol Pedro señala, que esto ocurre así, debido a que estos personajes lo han hecho “…siguiendo fábulas artificiosas” (2 Pedro1:16).


Esto es también, una imagen de lo que deja el señor Harold Camping al atreverse a fijar la fecha de: primero, “el rapto de la iglesia” (algo inexistente en la Palabra de Dios) para mayo 21. Y segundo, el fin de todas las cosas para el 21 de octubre, algo que simplemente no se puede hacer; “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36).

 

En su tiempo, el apóstol Pedro enfrentó algo semejante a lo que nos ha tocado ver y oír en estos días. Personas que suponen, ocurrirá la aparición de Jesucristo, y el fin del mundo. En su texto Pedro nos dice, de como la primera aparición fue acompañada de algunas señales;  “Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo” (2 Pedro 1.17-18).

 

Las Señales; de la misma forma, su segunda aparición está anunciada en medio de muchas señales, de tal manera que pueda ser identificada sin ninguna dificultad:

 

1. aparecerá en las nubes (Hechos 1.9-11; Ap. 1.7)


2. acompañado de ángeles (2 Tes. 1.7)


3. todo ojo le verá (Ap.1.7)


4. todos los que estan en los sepulcros oirán su voz y todos

    serán resucitados (Juan 5.28-29)


5. toda rodilla se doblará delante de él (Rom. 14.11-12)


6. todas las naciones deberán comparecer ante él (Mateo 25.32)


7. todos debemos ser juzgados por él (2 Cor. 5.10; Ap. 20.13)

 

 

Estas señales son solo algunas de las que identificarán el momento de la segunda venida del hijo de Dios, pero, como usted lo puede verificar en el texto de la Biblia, nada ocurrirá “en secreto” como lo sugiere la doctrina falsa del rapto.

 

La Palabra profética; Pedro dice: Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos” (2 Pedro1:19). Hermano y amigo lector: consideremos este punto donde se comprende está el problema. Algunos enseñan el error y otros lo creen, ¿Por qué, cual es la razón? Esto se debe a que ni el que enseña, ni el que cree se dejan guiar por la Palabra de Dios que sí es segura y que además atesora la verdad de la profecía (Juan 16:13) tal como Dios la ha revelado, sino que van tras “las fabulas artificiosas” las cuales no son mas que mitos o leyendas cuyo origen está en las supersticiones de la mente humana, misma que podemos confirmar al ver el fracaso de sus augurios.

 

La mejor manera de entender esto, es viendo la forma como los llamados profetas, hacen un anuncio, pero éste no se cumple. ¿Donde está el error, en Dios o en los hombres que hacen esto? Veamos lo que dice el libro del Deuteronomio: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él” (Deut. 18.20-22).La conclusión es sencilla, la proclamación del señor Camping no se cumplió, entonces él no es un profeta de Dios.

 

Por otra parte, Juan en una de sus cartas nos advierte de no creer a todo espíritu “porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Jn. 4:1). Estas falsas predicciones de las cuales oímos hoy, son la razón para que el cristiano que quiere ser fiel a Dios, procure hacer diferencia entre la verdad y el error. Pero Juan añade aun mas diciendo que la forma más correcta es asegurándonos de creer lo correcto, cotejando la enseñanza del “profeta” (Harold Camping en este caso) con la enseñanza de los apóstoles quienes fueron inspirados por el Espíritu Santo:“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Jn. 4:6). “nosotros” es un pronombre personal, y Juan lo utiliza para referirse directamente a él, y a los demás apóstoles, o en su caso a los escritores del Nuevo Testamento quienes no lo hicieron por voluntad propia sino mas bien bajo la guía y la protección del Espíritu Santo. De esta forma nos aseguramos de creer y obedecer la verdadera y segura Palabra de Dios. Esa misma palabra que Dios le dio a Jesús, y a su vez este la dio a los apóstoles, y la cual ellos escribieron y hoy la encontramos en las páginas del Nuevo Testamento.

 

Cuando escribo esto, aun falta esperar lo anunciado para el 21 de octubre, el fin de todas las cosas. Ese día solo se podrá confirmar el fracaso de dicha profecía. Este y otros casos ocurridos en el pasado, son solo ejemplo del error que cometen aquellos que dicen conocer las cosas que Dios no ha revelado. Por una parte podemos ver la necedad de dichos personajes hablando lo que no conocen y por otra, la veracidad de la Palabra de Dios.

 

Las siguientes palabras nos sirven de ilustracion y de conclusión, lo cual nos dice qué es, esa “...palabra profética mas segura, a la cual hacéis bien en estar atentos...” (2 Ped. 1.19). La palabra profética mas segura es la de Dios, sin lugar a duda.

 

 

 

El Yunque: La Palabra de Dios

 


Me detuve frente a la puerta del herrero,

Oí el yunque tañer y sonar,

Luego, al mirar hacia el piso vi martillos viejos allí,

Gastados de tanto tiempo de continuo golpear.

 

— ¿Cuántos yunques has tenido —pregunté—,

Para tantos martillos desgastar y maltratar?

 

—Sólo uno —sonriendo me dijo él—.

Es fuerte, “usted sabe” y queda igual.

 

Así, pensé, es el yunque de la palabra de Dios,

El yunque de la palabra de Dios que tantos han golpeado;

 

Pero aunque el ruido de golpes cayendo se oye,

El yunque sigue sin sufrir daño, permanece igual.

Son los martillos los que han desaparecido.