Como Tener Un Matrimonio Feliz

Por Juan Rosales F.

 

Alguien dijo: “la causa del divorcio es el matrimonio.” Pero esto es una gran mentira; ya que el matrimonio produce un hogar feliz, cuando Jesucristo es el Señor del mismo. No así donde Satanás ha entrado y robado la felicidad que una vez hubo. Veamos entonces que es necesario para tener un matrimonio feliz.

 

Exclusividad Mutua: Génesis 2.24, “Por tanto,… el hombre… se unirá a su mujer.” Físicamente ambos deben entregarse totalmente, pero hay que aplicarlo también en el sentido espiritual. El hombre debe proveer para su mujer (1 Timoteo 5.8). Pero también debe dar instrucción, cuidado y ejemplo, como líder del hogar y responsable ente Dios por su esposa. De igual manera la esposa debe apoyarlo y motivarlo para que él se sienta realizado.

 

Fidelidad Mutua. Para algunos esto ya pasó de moda. “Hay que variar,” dice la gente. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la fidelidad es uno de los “cimientos” que ayudan a un matrimonio feliz (1 Tesalonicenses 4.7). En el matrimonio deben evitarse pensamientos insanos (Mateo 5.28). Cuando empieza a concebirse el pecado hay que desecharlo (Santiago 1.13-15).

 

Comunicación Mutua. La comunicación es algo que en el noviazgo se ve mucho; cuando están juntos el tiempo se pasa pronto; pero ya en el matrimonio como que se va acabando. La mujer no tiene tiempo para platicar, por loa quehaceres, por ver televisión, etc. Y el hombre por el trabajo, por descansar, por los amigos etc. ¡Cuidado! La falta de comunicación trae muchos problemas.

 

Unidad Mutua. No se debe permitir que nadie de fuera divida el matrimonio. Los esposos no deben dejarse influenciar por sus padres; estamos hablando cuando el consejo o imposición es para mal. Ya que hay ocasiones en que los padres, por su experiencia, tienen la razón. La unidad se muestra cuando nos aceptamos como somos. Cuando no es así, se exhiben las imperfecciones del cónyuge ante los demás: estás gordo (a), flaco (a), chaparro (a), etc. Todo esto es destructivo y divide al matrimonio. Deben evitarse las correcciones en público (Mateo 18.15).

 

Valorización Mutua. ¿Considero de valor su compañía? ¿Es una bendición para mí? ¿O siento que al contrario es una carga, “es mi cruz,” ni modo? Hay algunos que se valorizan hasta cuando ya están sepultados. “Qué bueno era mi viejo.” “Que buen carácter tenía mi señora.” Alguien dijo: “tienes que morir para que te hagan un ser ilustre y famoso.” Ojala esto no pase en nuestro matrimonio. A veces no nos valorizamos por las imperfecciones que hay no y en otro, pero hay que reconocer que nadie es perfecto (Juan 8.7; Romanos 3.10; Santiago 3.2).

 

Comprensión Mutua. En los gustos personales, a veces son diferentes, dejemos el egoísmo. En las tensiones, el marido al llegar de su trabajo quiere encontrar descanso, pero solo recibe quejas: que los niños se portaron mal, que el gasto no alcanza, etc. Por el otro lado, la mujer todo el día trabaja en los quehaceres del hogar y batalla con los niños; a veces para colmo el marido descarga sus tensiones sobre ella. Debemos comprendernos y ayudarnos el uno al otro.

 

Acuerdo Mutuo. Si siempre hubiera acuerdos no habría guerras. Si siempre hubiera acuerdos no habría problemas en el matrimonio. A veces no hay acuerdo y viene la ira; el punto es hasta qué grado debemos dejar que ésta llegue. En Efesios 4.26-27, Dios autoriza airarse pero con ciertas restricciones. No pecar, no terminar el día enojados, hay que arreglar cuentas antes de acostarse y no dar la espalda por que esto es destructivo.

 

Agradarse Mutuamente. En el noviazgo siempre se procura esto: El aseo personal, bien vestidos, etc. Pero después como que también se va acabando el interés. Ella ya no se arregla; y a él como que le parecen más bonitas las de la calle (por que andan arregladas). Y con el hombre sucede lo mismo: no se arregla, etc. Alguien puede decir que lo externo no importa, que lo importante son los sentimientos; y quizá tenga razón, pero tengamos cuidado en este punto, de agradarnos mutuamente.

 

La Autoridad en un Matrimonio Feliz. Hay un dicho popular: “el hombre es la cabeza, la mujer es el cuello.” Dando a entender con esto que la cabeza se mueve gracias al cuello. Últimamente se viene proclamando “la liberación femenina,” pero esto está en contra de la voluntad de Dios. Génesis 3.16, “…y él se enseñoreará de ti,” y en 1 Corintios 11.3. Aquí el orden establecido por Dios es: DIOS, CRISTO, EL HOMBRE, LA MUJER. Cualquier mujer que quiera mandar al marido está en error (Efesios 5.23; 1 Pedro 3.4).

 

La Vida Espiritual en el Matrimonio Feliz. Hay que compartir juntos la Palabra de Dios, la oración, la alabanza; tanto en la congregación como en la casa. Debe haber de vez en cuando culto familiar en el hogar.

 

Estas son por lo menos algunas cosas que ayudan a tener un matrimonio feliz. Si queremos que el nuestro sea feliz hagamos caso a lo que hemos estudiado y pidámosle al Todopoderoso su ayuda, de lo contrario nuestro hogar será un fracaso. Que el Señor los bendiga.