Pruebas Indubitables de la Resurrección de Jesús

 

 

“En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios” (Hechos 2:1-3).

 

El escritor del Libro de los hechos habla de “pruebas indubitables” lo que indica “señal segura, prueba positiva” (Diccionario Expositivo Vine). La Real Academia Española dice de indubitable; que es “algo que no puede dudarse.” Algo que en otras versiones se traduce como  “pruebas convincentes” “que no dejaban lugar a dudas” “pruebas positivas” etc.

 

La resurrección de Jesús,  es fundamento principal de la fe cristiana, esencial en la doctrina del Nuevo Testamento. Prácticamente, nada se sostiene si se rechaza su resurrección; Pablo dice que nada tiene sentido 1 Corintios 15:14, 32. Y es entendible pues es la forma en que fue declarado como Hijo de Dios, Romanos 1:3-4; Con su resurrección Jesús “…sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” o sea la esperanza de la eternidad 2 Timoteo 1:10.

 

¿Cuáles son esas pruebas? El texto dice que son muchas pruebas” En otra ocasión podemos hacer una lista, pero en esta oportunidad quiero recordar tres de gran relevancia para nuestro tiempo.

 

 El inicio del bautismo 

 

La resurrección de Jesús, está ligada a la figura del bautismo que el Señor enseñó y mandó para todo el mundo. Lo relaciona con un nacimiento nuevo  (Juan 3), algo que ocurre cuando resucitamos o volvemos a vivir,  “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1).

 

 El apóstol Pablo en su momento lo relaciona también con el inicio de la vida nueva, con el inicio de una nueva relación con Dios a partir del bautismo; “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1). “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección” (Romanos 6:3-5).

 

 El inicio de la iglesia

 

La resurrección de Jesús está ligada a la figura de la iglesia desde el inicio. Encontramos que Jesús es representado en la figura de la roca, y sobre esa roca descansa la iglesia  “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt. 16:18); como la piedra principal: “La principal piedra del ángulo Piedra desechada por los edificadores: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: “La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? (Mt. 21:42).

 

También usó este símbolo para referirse al hecho de la muerte y resurrección; Jesús les dijo: “Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada (Mat 24:1-2). Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho” (Juan 2:19-22).

 

“…la enseñanza de la resurrección de Jesús; los apóstoles proclaman esta enseñanza dondequiera, tanto a los judíos como a los gentiles, la doctrina de la resurrección de Cristo llegó a ser el principio fundamental de la iglesia” (Comentario Al Nuevo Testamento; Hechos, Simon J. Kistemaker)

 

 

El inicio de la Cena del Señor

 

El sacrificio de Jesús en la cruz incluida su resurrección,  están ligados de origen a la cena del Señor,  “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.” (Mateo 20:18-19). “Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” Efesios 5:2).

 

Luego de allí el inicio de recordar su sacrificio en la Cruz donde entregó su cuerpo y su sangre; “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí (1 Cor. 11:25)

 

A manera de conclusión, quiero llamar la atención al hecho de que estos tres casos están involucrados de origen en la muerte y resurrección de Jesús. Los tres casos representan en la lista, pruebas de veracidad, pruebas “indubitables” sometidos al factor tiempo, los tres casos son respaldados por alrededor de dos mil años desde el nacimiento de la iglesia, y con ello también el  bautismo y  la cena del Señor. Alrededor de dos mil años en los que muchos han atentado contra estos mandatos de Dios, pero sin poderlos destruir. Las muchas diferencias en el bautismo, innovaciones en la Cena del Señor y multiplicidad de iglesias, son la mejor forma de entender el tipo de problema. 

 

 “Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios” (Hechos 5. 38-39) Este principio dice, lo de Dios permanece, lo humano no soporta la prueba del tiempo.” La razón es sencilla;  hemos recibido “un reino inconmovible…” (Hebreos 12:28).