Algunas razones del porque la doctrina que dice que el cristiano repudiado por fornicación puede casarse de nuevo con la aprobación de Dios es falsa

 

 

Por José Manuel Molina

 

 

 

Hasta hace unos pocos años la doctrina de “no excepción” (doctrina que enseña que el cristiano no puede divorciarse por ningún motivo) ha sido una de las mayores razones de división entre las iglesias de Cristo, máxime en EE.UU.

 

Sin embargo, a mediados de los años ochentas una nueva doctrina tocante al matrimonio había tocado las puertas de las iglesias de Cristo que usan copas individuales en su adoración. Dicha doctrina, la cual es completamente opuesta a la antes mencionada, consiste en aseverar que el cristiano que ha sido repudiado por motivos de fornicación puede casarse de nuevo con la aprobación de Dios. Lamentablemente esta doctrina, la cual identificaremos como la doctrina de “no restricción,” ha tocado nuestras puertas, por lo cual, como muchos lo saben, la división no se ha hecho esperar.

 

Deseo por medio de este corto estudio, sumarme a otros hermanos quienes por amor a la verdad de Cristo han escrito y han expuesto públicamente y en privado lo falso de esa doctrina, la cual ha hecho estragos, no solo dividiendo al pueblo de Dios de algunos países como El Salvador y Honduras, sino también ha puesto al borde de la condenación eterna a aquellos que han abrazado dicha doctrina.

 

A continuación, algunas razones de por qué la doctrina de “no restricción” es falsa.

 

 

Porque la excepción dada por Cristo no tendría sentido. Sin duda alguna esto es la razón principal que exhibe a esta doctrina, como doctrina falsa. Escuchamos una vez más lo dicho por Cristo en adición a la respuesta a los judíos respecto a la pregunta de ¿Por qué había Moisés permitido el divorcio? “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada adultera” (Mt. 19.9; 5.32).

 

¿Se puede entender que existe una excepción en estos textos? Sin duda alguna la excepción es casi universalmente entendida por medio de las palabras: “salvo” (Mt. 19.9) “a no ser” (Mt. 5.32).

 

¿En qué consiste dicha excepción? La excepción consiste en anunciar o advertir el riesgo de cometer adulterio.

 

¿Cuál es el propósito? El propósito de la excepción es permitir a uno de los cónyuges, cuyo esposa (o) ha cometido fornicación, casarse SIN cometer adulterio.

 

El texto mismo sirve también para restringir, a quien cometió fornicación (ahora en calidad de repudiado), para casarse de nuevo; ya que de hacerlo, cometería adulterio. De otra forma la excepción no tendría sentido alguno.

 

¿Quién puede repudiar a quien y volver a casarse SIN cometer adulterio? ¿Ambos? ¡Claro que no! Uno de ambos puede repudiar al otro. Si lo hace y se casa con otro (a), porque su cónyuge cometió fornicación, su nuevo es matrimonio licito; de lo contrario, es decir, si su cónyuge no cometió fornicación entonces su nuevo matrimonio es adúltero.

 

¿Qué dice el texto acerca del que cometió fornicación? La parte final del verso 19 dice: “y el que se casa con la repudiada adultera.” ¿Por qué adultera? Porque es el cónyuge que cometió la fornicación. Y fue precisamente su fornicación lo que le permitió a la otra persona poder casarse de nuevo. Veamos la siguiente ilustración. 1) A y B están casados

1)      A y B están casados. A + B = Matrimonio

 2)      B comete fornicación (cualquier tipo de inmoralidad sexual)

3)      A puede casarse con C sin cometer adulterio. A + C = nuevo matrimonio

 4)      ¿Por qué A puede casarse con C sin cometer adulterio? Pudo hacerlo debido a la fornicación de B. en otras palabras la fornicación de B permitió a A poder casarse con C. el matrimonio de A y C es válido según a palabra de Dios.

 5)      ¿Puede B casarse sin cometer adulterio? No, no puede hacerlo, porque A no cometió fornicación. Por tanto B no tiene permitido volver a casarse.

 

 

El divorcio disolvió el matrimonio, por tanto el culpable de fornicación que da libre y desligado de su ex cónyuge. Este es otro de los argumentos usados comúnmente por quienes proclaman esta falsa doctrina. Según su razonamiento, el divorcio rompe el matrimonio y el culpable de fornicación no tiene nada que lo ate a su antiguo matrimonio.

 

La Biblia no dice que el culpable de fornicación que ha sido repudiado no puede casarse por seguir aun atado a su antiguo matrimonio. El Señor sencillamente dijo: “y el que se casa con la repudiada, adultera.” Cabe mencionar que de acuerdo a Marcos 10.12, “y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio,” el marido puede también ser repudiado. Sin duda la persona que ha sido repudiada por fornicación no queda atada a su antiguo matrimonio, pero sigue atada a la ley de Dios. (1 Corintios 9.21) y aunque legalmente pueda casarse nuevamente, no obstante su nuevo matrimonio será tipificado como matrimonio adultero delante de Dios. De lo contrario, ¿Por qué dice Jesús que el que se case con la repudiada comete adulterio? Sencillamente porque tal persona continua sujeto a la ley de Dios, y la ley de Dios veda de contraer nupcias. En otras palabras el repudiado (a) por fornicación es una persona prohibida con la cual nadie puede casarse.

 

 

Jesús no menciona a la repudiada por fornicación, sino solamente a la que fue repudiada sin fornicación. Este es un argumento que oí personalmente de alguien que discutía este asunto. Entonces deduzco que aquellos que defienden que la persona repudiada por fornicación puede casarse sin tener problemas con Dios, para que el verso incluya a los dos tipos de repudiados (al que fue repudiado por fornicación y al que lo fue sin fornicación) el tal debería leerse así; “y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra adultera; y el que se casa con la repudiada por fornicación adultera; “ y el que se casa con la repudiada sin fornicación, también adultera. Los subrayados, son agregados míos.

 

¿Tiene sentido? ¡No! Porque la que fue repudiada por fornicación y la que fue repudiada no por fornicación quedan en la misma categoría de repudiada. Por lo tanto no existe la necesidad de clasificar las dos tipos de repudiada. Además como sabemos, según las Escrituras, tanto la que fue repudiada por fornicación como la que no lo fue, ambas no pueden casarse. (Mateo 19.9; 5.32; Romanos 7.3). En adición a lo anterior, cabe señalar que los versículos en mención (Mateo 5.32; 19.9) no se refieren a dos mujeres siendo repudiadas por razones distintas; sino a una sola mujer vista de dos diferentes ángulos.

 

La persona que ha sido repudiada puede arrepentirse y rehacer su vida con una nueva pareja. Sin duda alguna, el arrepentimiento es una condición indispensable para obtener el perdón de los pecados (Lucas 13.3, 5; Hechos 3.19; 8.22; 1 Juan 1.9). Sin embargo el arrepentimiento de alguien que ha sido divorciado por causa de fornicación no cambia su condición de “repudiado,” tal persona puede volver a la comunión con Dios y con la iglesia; pero ello no significa permiso o libertad para volver a casarse.

 

Notemos que después de la declaración hecha por Jesús en Mateo 19.9, sus discípulos manifestaron su desacuerdo al respecto diciendo lo siguiente: “Le dijeron su discípulos: si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse” (Mateo 19.10). Para los apóstoles quienes habían vivido bajo la ley de Moisés, no era fácil asimilar esta nueva enseñanza. Por lo que Jesús agrega: “Entonces él les dijo: no tos son capaces de recibir esto, sino a aquellos quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a si mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (Mateo 19.11-12). De estos dos versículos solo deseo hacer una pregunta: ¿Por qué Jesús hace mención de los eunucos? Un eunuco denota primeramente un hombre castrado; pero al mismo tiempo menciona un tipo de eunuco que aunque naturalmente es apto o capaz para la vida matrimonial, ha decidido voluntariamente abstenerse del matrimonio. Habían decidido vivir célibes por causa del reino (como Juan el bautista, Pablo y Bernabé). Pero en algunos casos se hace preciso vivir célibe (eunuco figurativamente), también por causa del reino, tal es el caso de 1 Corintios 7.10-11. Sin duda alguna también aplica a aquellos que han sido divorciados por causa de fornicación que quieren entrar al reino.

 

Mateo 19.11-12 en otras versiones: “No todos pueden captar lo que acaban de decir, sino aquellos que han recibido este don. Hay hombres que han nacido incapacitados para el sexo. Hay otros incapacitados, que fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda! (Biblia Latinoamericana 1995).

 

“Jesús les contesto: “Esta enseñanza solo la entienden las personas a quienes Dios les da como regalo no casarse. Es cierto que algunos no pueden casarse porque nacen con algún defecto que se lo impide. Otros no pueden casarse porque alguien le ha dañado el cuerpo. Pero también hay personas que no se casan por dedicarse solo a trabajar en el reino de Dios. Por eso, esta enseñanza es solo para quienes deciden vivir así” (Biblia Lenguaje Sencillo).

 

“No todos pueden comprender este asunto, respondió Jesús, sino solo aquellos a quienes se les ha concedido entenderlo. Pues algunos son eunucos porque nacieron así; a otros los hicieron así los hombres; y otros se han hecho por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte” (Biblia NVI).

 

“Y el les dijo: No todos comprenden esta palabra, sino a los que ha sido dado. Pues hay castrados que del vientre de la madre han nacido así, y hay castrados quienes castrados fueron de los hombres; y hay castrados que se castraron así mismos por el reino de los cielos. El que puede comprender, comprenda” (La Septuaginta).

 

Impedirle al repudiado por fornicación que se vuelva a casar, si se arrepiente va contra el amor y el perdón de Dios. No he leído ni oído personalmente este argumento, excepto en un pequeño artículo titulado: Mateo 19.9 Divorcio por Causa de Fornicación, Escrito por el hermano Carlos Rodríguez, por lo cual considero conveniente usar la respuesta que el hermano Rodríguez da para responder a dicho argumento.

 

  1. Jesús dijo que hay alegría en los cielos cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15.7).
  2.  Cuando el culpable de pecado vuelve a Dios debe ser bien recibido por sus hermanos en la fe.
  3.  ¿Puede perder el privilegio de participar de alguna condición, estado o relación de la que antes disfrutó, aun cuando reciba el perdón de Dios? Vea los siguientes:

Adán y Eva-Comieron del fruto prohibido-Expulsados del huerto-No pudieron volver.

 

Esaú-Profanación-Perdió su primogenitura-No pudo recuperarla.

 

Israel-Desobediencia a Dios-Vagaron 40 años en el desierto-No entraron a la tierra Prometida.

 

Moisés- Golpeó la peña con la vara-Mirar de lejos la tierra Prometida-No entro en la tierra Prometida.

 

¿Es posible entonces recibir el perdón de Dios después de arrepentirnos sin recuperar lo que hemos perdido? Si, si es posible, pero ello no significa que por ser perdonado, pueda recuperar lo que haya perdido por su pecado.

 

Conclusión: se han expuesto algunas razones que nos enseñan que la doctrina que promulga el matrimonio para alguien que ha sido repudiado es totalmente falsa; lamentablemente estamos seguros que pronto oiremos de nuevos argumentos con lo cual los que han abrazado tal creencia tratan de inquietar y perturbar la fe de los santos. Por tanto, debemos estar siempre en alerta, luchando juntos por la verdad para que la iglesia del Señor siga siendo una iglesia santa y sin mancha, un templo santo y agradable al Señor.